El verano es una época de descanso obligado para los niños y adolescentes. Los días son muy largos y la convivencia entre hermanos es mucho más intensa. Y el incremento de las horas juntos provoca, en concreto, más peleas. ¿Es normal? Según explica Carmen Durán, psicóloga y enfermer...

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a de urgencias y experta en adolescencia, por biología sí es normal que se enzarcen. Y, para eso, está la educación y valores que los padres deben transmitir con el modelo y el ejemplo, “lo que es con una buena gestión de las emociones”.

Discusiones por la ropa, por el orden de la habitación, por quién hace las tareas que los padres piden como bajar la basura, poner la mesa o recogerla, etc., según prosigue Durán, suelen ser motivos de discusiones y, en la mayoría de los casos, los hermanos tienden a buscar la aprobación en sus progenitores. “Es un mecanismo de defensa y supervivencia. La rivalidad y competitividad por conseguir la atención y amor de los padres a toda costa, para no quedarse en el olvido o descuido ante otros individuos, es algo absolutamente normal entre hermanos”, explica Durán.

El problema viene cuando los padres se sienten desbordados y no saben qué hacer en estas situaciones y las empeoran en vez de encontrar el cauce por donde permitir que circulen las emociones y conductas inapropiadas. “La clave está”, sostiene Durán, “en la convivencia intensiva, es decir, más horas en casa, más tiempo compartido y menos estructura”. Cuando no hay espacios individuales “ni actividad regulada, aparece el roce. Pero el problema no es solo el tiempo libre. El verdadero detonante es que no estamos educados para tolerar el aburrimiento ni la frustración”.