“Si hay alguien que sea aprensivo que se dé la vuelta y mire el bosque”. Así empezó a hablar ante un grupo de personas Pep Gatell, cofundador de La Fura Dels Baus, antes de enseñar la bolsa que lleva atada a un agujero del cuello. Fue en el último congreso de Diálogos de cocina donde explicó, por primera vez, su reciente historia en público.
Hace un año le detectaron un cáncer de esófago, comenzó quimioterapia y le operaron en octubre. “Cuando la operación va bien, te proporcionan durante un tiempo nutrición líquida cuyos sabores son chocolate, capuchino y vainilla. Aunque en lugares como Asia, sí hay más sabores con soja, por ejemplo”, dice Nadala Fernández, pareja y mano derecha de Pep, en una videollamada juntos. En su caso, cuentan que la operación se torció. “El cáncer era más agresivo, tenía adherencias intestinales de una operación de hace 20 años y le tuvieron que quitar el esófago y el estómago. Además, pasó una sepsis y por eso ahora lleva el estoma (una abertura) en el cuello y alimentación enteral”, añade ella. “Pero quedó intacto su paladar y olfato”.
Pep Gatell se mantiene sonriendo junto a ella. Habla poco. Le cuesta mucho y se cansa al hacerlo, pero le pueden las ganas. “Tengo la voz como El Padrino”, dice riéndose de su nueva situación.






