La presión aumenta sobre el canciller alemán, el democristiano Friedrich Merz, para que se sume a sus socios europeos en las condenas y medidas contra Israel por la guerra en Gaza. El grupo parlamentario socialdemócrata ha instado esta semana al Gobierno federal a que abandone las reticencias, por motivos históricos, a criticar al Gobierno israelí. “Hemos alcanzado el tantas veces mencionado punto de no retorno”, dicen los socios menores de la coalición que encabeza Merz. En sectores del servicio diplomático también emerge un malestar con la política de la coalición, que se ha expresado, entre otras vías, mediante una carta de 13 antiguos embajadores exigiendo “una postura más restrictiva con respecto a las exportaciones de armamento y la cooperación militar”.
Merz y su entorno reflexionan estos días sobre un posible “ajuste” en la política hacia Israel, según publicó el jueves el diario Süddeutsche Zeitung, citando fuentes gubernamentales, y describiendo en el Gobierno alemán un ambiente de “frustración creciente”, además de “señales de que se agota la paciencia”. La tradicional política de apoyo casi incondicional a Israel, casi tres años después del ataque de Hamás contra Israel y la captura de los rehenes, ya no es popular. Un 80% de alemanes consideran injustificados los bombardeos israelíes en Gaza, según un sondeo reciente de la cadena ZDF. Un año antes, eran un 69%.











