“Acomodarse a algo o a alguien, realizando las modificaciones oportunas”, así es como define la RAE la palabra adaptarse. Si extrapolamos esta definición a un restaurante, aparecen en escena Constance Barrère y Damien Teixidor, de nacionalidad francesa y como escenario, su restaurante Native, en Lastres (Asturias)
Cuando en el verano de 2021, Barrère, comisaria de arte, y Teixidor, escultor, fueron a visitar a una amiga a Lastres, en el concejo de Colunga, lo tuvieron claro: ese era su sitio. “En el trayecto de ocho horas de Asturias a Perpiñán, decidimos vender nuestro restaurante y la casa anexa. Un proceso que duró aproximadamente seis meses”, comenta Constance Barrère. Fue a principios de este año, cuando una sidrería merendero, ubicada a las afueras, se convertía en su nuevo proyecto de vida junto a su hija.
Al entrar en Native, nada hace pensar que estás en un restaurante de un pueblo pesquero de la costa cantábrica. Tanto su decoración como su forma de entender la restauración, o incluso ellos mismos, siguen más los códigos de un local ubicado en el barrio de Gràcia, en Barcelona; Malasaña, en Madrid; o en el Haut Marais, en París. Aun así, al abrir la carta, Native encaja con naturalidad y funciona de manera coherente. La clientela local, que en un principio entraba solo a tomarse algo de beber, poco a poco fue animándose a probar las elaboraciones menos atrevidas de la cocina de Damien Teixidor.






