El proyecto de Matteo Mastronardi e Inés Iglesias se gestó en la capital francesa y, tras 16 años, recaló en Salinas, donde tienen su estudio gráfico. Desde allí trabajan su ecosistema visual, que plasman en sus creaciones para arquitectos, firmas e instituciones culturales, así como en su marca de toallas

Hay algo muy contemporáneo en la historia de Los Patos. Dos creativos que abandonan París, una de las mecas del diseño europeo, para instalarse junto al Cantábrico y, desde allí, seguir trabajando para algunas de las marcas, arquitectos e instituciones culturales más importantes del mundo. Pero esta historia también tiene un componente muy humano: el hastío de la vida en la gran ciudad, la necesidad de bajar el ritmo y el deseo de criar a sus dos hijas cerca del mar. La verdadera pregunta no es por qué dejaron la capital francesa, sino qué encontraron en Salinas, un pequeño pueblo asturiano, para no querer volver.

“Somos arquitectos de lo visual”, dice Matteo Mastronardi, mitad de Los Patos. Y esta definición tiene sentido, porque ellos no son solo un estudio de diseño gráfico. Su trabajo consiste en construir ecosistemas visuales completos donde cada detalle pasa por un mismo filtro estético y emocional. Mucho color, sentido del humor, referencias culturales y la obsesión de que todo sea un poco más bello, más amable, más lúdico.