Una abuela oriental, de perfil, presiona con los pies el suelo y el subsuelo, como si estuviera en una bicicleta estática pero orgánica, como si le diera así cuerda al mundo. A su alrededor hay cabras, minerales y flores, mundos no humanos; la Tierra al fondo. Es uno de los videos –diseñados con inteligencia artificial generativa– que componen la exposición Auntiescapes, de la artista digital de Singapur Niceaunties. Se puede visitar hasta el 15 de agosto en la Load Gallery, esa galería transparente, casi un gran escaparate, que expone obras que se pueden contemplar tanto desde el interior del espacio como desde la calle.La pieza y el contexto se pueden leer como metáforas de lo que está ocurriendo en el barrio del Poblenou. Allí trabajan –y en muchos casos, también viven– una gran cantidad de artistas, diseñadores, profesionales de la cultura, que impulsan con su creatividad más o menos tecnológica el ecosistema de Barcelona. También ocurre, por supuesto, en otras zonas de la ciudad: pero aquí el fenómeno es más diáfano, casi transparente. Porque se ha vuelto parte de la marca Barcelona.Dos ejes creativosDesde Segmento Futuro, un laboratorio de arte multimedia en la esquina con Ramon Turró, hasta Kema, taller de cerámica en la supermanzana que comienza en Pere IV, la calle Ciutat de Granada –donde se encuentra Load Gallery– es claramente uno de los nuevos ejes culturales de Barcelona. En sus 1445 metros de extensión, esa agradable calle arbolada y con voluntad ecológica, alberga también Sonda Productions (audiovisual); los estudios Pentáculo (escultura) y Arquitectura-G; la galería House de la escuela BAU (con exposiciones tanto de alumnos como de artistas internacionales); el estudio de diseño de espacios narrativos Indissoluble (es obra suya la impresionante instalación interactiva y volcánica del muy recomendable Espai Cràter de Olot); Transfolab BCN, un centro de innovación en reciclaje; y la librería La Insòlita, que resiste con su oferta de buenas lecturas para una clientela compartida en muchos casos con la vecina Ultra-Local Records (tienda de vinilos).La Sala Beckett celebra este 2026 diez años en el barrioMiquel González / ShootingEn las nueve manzanas que constituyen la superilla del Poblenou, ese eje cultural se cruza con el otro que articula el barrio: la calle Almogàvers y su prolongación por Pere IV. La histórica vía, ahora en buena parte ajardinada y peatonal, acoge en su núcleo el Museu Terra –la sede barcelonesa del Museu de la Vida Rural de la Fundació Carulla–, con una agenda de exposiciones y actividades populares que evidencian la voluntad de dar espacios de representación a los vecinos y de potenciar la conciencia sobre la importancia de la sostenibilidad. Hacia Diagonal, tenemos la siempre activa Sala Beckett y la colección permanente del Espai Subirachs (el artista más emblemático del Poblenou, de moda ahora por ser el autor de la Fachada de la Pasión de la Sagrada Família); y hacia Marina, el incombustible centro de creación musical Niu, el co- working de empresas de autocultivo y agentes de ecología creativa Nest City Lab (en la esquina de la calle Àlaba, un auténtico oasis secreto) y la sala de conciertos Razzmatazz, donde todos los días hacen cola cientos de personas para situarse lo más cerca posible del escenario de sus grupos favoritos.Las calles Ciutat de Granada y Almogàvers se han convertido en dos de los principales ejes culturales de la ciudadLa supermanzana, con sus jardines, tramos peatonales, huertos de vecinos, parques para niños y perros y cafés emblemáticos como Sopa es, por tanto, la encrucijada de dos ejes culturales fuertes que articulan el mapa creativo de todo el distrito. Ese hecho recuerda que sólo se puede construir cultura sólida a partir de conceptos como la ciudad de los 15 minutos, que asegura acceso variado a la oferta local, y una apuesta por lo verde en pleno Antropoceno. Lamentablemente, eso se asocia con un encarecimiento del metro cuadrado y la llegada de agentes internacionales que, atraídos por la calidad de vida, imponen precios y dinámicas ajenos. Alrededor de la superilla están las sedes de grandes corporaciones estadounidenses, como Amazon, además de consultorías deslocalizadas y agencias de ciberseguridad. El cosmopolitismo se confunde con el extrañamiento y la gentrificación.Un archipiélago de culturaToda la zona se mantiene activa a diario, pero también hay una serie fija de eventos extraordinarios. Cada año, durante el mes de febrero, el Festival Llum BCN ilumina con mappings e instalaciones lumínicas estos cientos de metros cuadrados. El próximo 6 de junio, la Beckett celebrará con una gran fiesta su décimo aniversario en el edificio que antaño fue la sede de la Cooperativa Pau i Justícia (cuya maqueta, de Flores & Prats, ahora forma parte de Matter Matters, la exposición permanente del Disseny Hub). Y, por citar un tercer ejemplo de activación periódica, del 14 al 17 de junio tendrá lugar en la sede la Universitat Pompeu Fabra de la calle Roc Boronat el +Rain Film Festival, pionero en la exhibición de películas hechas con inteligencia artificial. Y en la reflexión crítica sobre el fenómeno.La muestra 'Matter Matters' en el Disseny HubGunnar KnechtelVecino del campus Poblenou de la UPF y del MediaTIC –el edificio más filmado del distrito de Sant Martí–, el museo de pintura catalana Can Framis, de la Fundació Vila Casas, abrió sus puertas en 2009 y fue, por tanto, uno de los primeros grandes agentes culturales del 22@. Se trata de una de las muchas islas creativas que constituyen el archipiélago de espacios que hay más allá de esa cruz posible (Ciutat de Granada y Almogàvers-Pere IV). Un archipiélago formado por galerías de arte como La Plataforma –fundada en 2010 y con sede en una antigua imprenta–; librerías ya clásicas como Etcètera, Nollegiu y La Petita; o empresas de referencia como Ideal y Focus.La Insòlita, que resiste con su oferta de buenas lecturas Mané EspinosaEl centro de artes digitales, que ha dado una nueva vida al viejo Cine Ideal con la ambición de redefinir con herramientas de realidad virtual y con experiencias inmersivas tanto los cines como los museos del futuro, lidera un espacio parecido en Madrid y lleva a cabo coproducciones internacionales. Desde su sede en la calle Àvila, que pronto albergará Gènesis –escuela dramática y sala de espectáculos–, Focus también produce y gestiona producciones y espacios teatrales más allá de las fronteras metropolitanas. La marca Barcelona hace tiempo que dejó de significar sólo Ciudad Condal.El Idel-Centre d'Arts Digitals de Barcelona es un referente en el terreno de las exposiciones inmersivasEnric Fontcuberta / EFEJunto a esas islas de gran tamaño, encontramos otras más discretas: los estudios de los artistas que han llegado al barrio en este cambio de siglo, atraídos por esos espacios semiindustriales que recuerdan a lofts neoyorquinos, ideales para combinar taller y hogar, o por las redes humanas y económicas que hacen singulares estas calles y pasajes caminables entre la Diagonal y el mar.Son muchas las formas en que se expresa la creatividad: el Ideal, festivales como el Llum, librerías, teatros...Una de las pioneras vino precisamente desde Nueva York: la fotógrafa Michele Curel llegó al barrio en 1993 y sigue teniendo aquí su archivo especializado en arquitectura. Entre 2009 y 2014, de hecho, realizó una serie de imágenes que documentan el extraordinario paisaje arquitectónico del 22@, con firmas de prestigio tanto nacional como global. El escultor Antoni Yranzo, el pintor e ilustrador Perico Pastor, la artista pop Marina Salazar ( No Queda Tinte), el dibujante de origen francés Lapin o el creador conceptual Antoni Miralda (que ha hecho de la alimentación la materia de su arte), son algunos de los nombres propios más conocidos. Pero son muchísimas más las islas que hay en el antiguo Manchester catalán. Merece la pena seguir con la exploración. Y sus posibles topografías.