Fragmento de El cerebro en busca de sí mismo. Santiago Ramón y Cajal y la historia de la neurona (editorial Ladera Norte), un nuevo libro del escritor estadounidense Benjamin Ehrlich, en el que retrata al mejor científico español de todos los tiempos, ganador del Nobel de Medicina en 1906 tras demostrar que el sistema nervioso está organizado en células individuales: las neuronas.

Habiéndose retirado de su tertulia, Cajal buscó un café más fresco y solitario, donde, después de comer, poder sentarse durante una o dos horas a leer el periódico sin ser molestado, con la esperanza de prevenir las jaquecas. Dio con el Café del Prado, que estaba prácticamente vacío durante el día. Sin quitarse su viejo gabán color caramelo, raído y descolorido, se sentaba en un rincón frente a la ventana, de cara al sol, removiendo su café con una cucharilla, su calva cabeza gacha, murmurando para sí mismo y tomando notas. “Todo él se inclina bajo el peso de muchos pensamientos”, observaría un visitante del café. “Este viejecito, trémulo y nervioso, que parece aturdido”, escribió otro asiduo, “¡este sí que es honra y gloria y orgullo de España!”. Frecuentemente, decía un viejo camarero, se olvidaba de su sombrero o de su bastón, pero nunca de dejar una buena propina.