El colectivo Aravani Art Project pinta su mural en el Instituto Cervantes de Nueva Delhi. EFE/Luci Goñi
Lucía Goñi |
Nueva Delhi (EFE).- Ser una mujer trans en Nueva Delhi obligó a Vini a vivir una doble vida: de día, ocultaba su identidad bajo el techo familiar; de noche, la afirmaba recorriendo las calles de la capital india en busca de clientes para poder sobrevivir. “Otras personas en la misma situación me dijeron que era lo que tenía que hacer”, recuerda.
A sus 25 años, se aleja de aquel pasado, gracias al arte «lo dejé todo. Ahora tengo un propósito», cuenta a EFE.
Alisha, con 24 años, siente que por fin ha encontrado su lugar en el mundo. “Desde que estoy en el colectivo, siento que tengo una identidad. Que por primera vez tengo un lugar. Aquí me han dado un espacio y eso ha cambiado mi vida radicalmente”, asegura.







