La galería Travesía Cuatro de Madrid reúne obras de cuatro artistas que no buscan ilustrar directamente los hechos del ‘caso Pelicot’, sino reclamar un diálogo para reinventar el contrato social

La galería Travesía Cuatro de Madrid acoge hasta el 17 de enero la exposición À Gisèle. Su comisaria, Laura López Paniagua, ha reunido a cuatro artistas de diferentes generaciones y países para rendir homenaje a la superviviente que no permitió ser victimizada. Se trata, en palabras de López Paniagua, “de una dedicatoria en sentido íntimo: un acto de atención profundo, un deseo respetuoso de cercanía, y el intento de desplegar un paisaje donde la experiencia de lo inconcebible pueda empezar a formarse, aunque sea de manera tentativa e inconclusa, sin quedar reducida a un único relato”. Las obras de Armineh Negahdari, La Chola Poblete, Kiki Smith y Maya Pita Romero sostienen la ambigüedad y convierten la galería en un lugar de diálogo.

“Que la vergüenza cambie de lado”, dijo Gisèle Pelicot al renunciar a su derecho al anonimato que protege a las víctimas de violencia sexual en Francia. Esta afirmación —ya convertida en lema— es una de las muchas razones por las que Pelicot será recordada. Dedicó su lucha a quienes como ella habían sufrido algún tipo de violencia sexual: “Víctimas, miren a su alrededor: no están solas”. La imagen de Gisèle Pelicot es la imagen de la dignidad. De no haberse mostrado con corrección y firmeza, lo que vendría a la mente al recordar este caso sería otra cosa: el mismo cuerpo en diferente postura. Su marido la drogaba, la violaba e invitaba a otros hombres a que hicieran lo mismo. Ella denunció a sus agresores sin convertirse en el cuerpo vulnerable del que habían abusado.