Este mes en Sevilla se celebrará una reunión de dirigentes con una misión de rescate: mejorar la forma en que el mundo invierte en el desarrollo sostenible.
Lo que está en juego no podría ser más importante: 10 años después de que se aprobaran los Objetivos de Desarrollo Sostenible y se asumieran muchos compromisos mundiales para financiarlos, dos tercios de las metas están lejos de alcanzarse. Y el mundo se está quedando corto: cada año, faltan más de 4 billones de dólares en recursos que los países en desarrollo necesitan para que se hagan realidad esos compromisos de aquí a 2030.
Al mismo tiempo, la economía mundial se ralentiza, aumentan las tensiones comerciales, se reduce el presupuesto destinado a la ayuda al desarrollo, mientras el gasto militar se dispara, y la cooperación internacional se ve sometida a una presión sin precedentes.
La crisis del desarrollo mundial no es algo abstracto. Se mide en familias que se acuestan con hambre, niños y niñas sin vacunar, chicas obligadas a abandonar sus estudios y comunidades enteras privadas de servicios básicos.
Debemos cambiar de rumbo. Y ese cambio comienza en la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo que se celebrará en Sevilla, donde debe aprobarse un plan ambicioso y respaldado por el mundo entero para invertir en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.








