Hay momentos en los que uno se pregunta si es posible ponerle freno a este vertiginoso avance de las crisis que afectan a la mayoría de la humanidad, a esta barbarie impúdica que cercena la vida, incluso de quienes apenas la han comenzado. Hay momentos en los que uno se pregunta cómo es posible que, habiendo como hay tal cantidad de dinero en el mundo, haya criaturas que no puedan ir a la escuela, personas que mueren en busca de una vida digna y pueblos enteros castigados sin descanso con violencia, con bombardeos, con el hambre como arma de guerra.

Pero también hay momentos de oportunidad. Momentos en los que muchas personas se unen y se hacen esas mismas preguntas, y piensan, y construyen, y proponen medidas, cambios y compromisos que, si se cumplieran, conseguirían cambiar esa tendencia global que está ahogando la vida y las reglas comunes que la protegen. Cambios que conseguirían avanzar en la construcción de un mundo amable y justo para todos los seres que lo habitan.

Uno de esos momentos es aquí y es ahora. Sevilla acoge a finales de junio la IV Conferencia de Financiación para el Desarrollo. Un nombre largo y algo frío, pero cargado de consecuencias porque es posible que esta conferencia sea la última oportunidad para adoptar decisiones políticas que nos permitan alcanzar los objetivos acordados en la Agenda 2030 y, así, garantizar los derechos humanos, la protección del planeta, el cuidado del presente y del futuro.