Cuando los líderes mundiales se reúnan la próxima semana en la IV Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo en Sevilla, se enfrentarán a un nuevo panorama de desarrollo global. El espacio fiscal de los gobiernos es más limitado y la brecha entre la ambición y la ejecución de sus iniciativas se ha ampliado. Para afrontar estos desafíos, necesitamos recursos, capacidad de innovación y de implementación, y una nueva forma de cooperación que refleje el mundo actual, no el de ayer.

Para nosotros, esto ya está en marcha. La próxima semana, el Grupo BID anunciará iniciativas como FX EDGE para reducir el riesgo cambiario; FIRRE, un programa regional para fortalecer la resiliencia ante desastres, y los Bonos Amazonía para financiar proyectos sostenibles. Estas se suman a una nueva plataforma de canje de deuda multinacional para reforzar la resiliencia y sostenibilidad fiscal del Caribe.

En este nuevo mundo hay una simple verdad: el sector público no puede hacerlo solo. Movilizar capital privado ya no es una opción, es esencial. Los bancos multilaterales para el desarrollo (BMD) estamos trabajando más alineados con las empresas. Nos estamos convirtiendo en el puente entre los sectores público y privado, entre financiación y políticas de desarrollo, y entre necesidades globales y soluciones locales. Y en el Grupo BID, esto es justamente lo que estamos haciendo.