Ya están aquí las vacaciones de verano y una de las actividades que más disfrutan los pequeños es de pasar tiempo en el mar y en las piscinas tanto públicas como privadas. Los expertos señalan que la época estival favorece el vínculo entre el niño y el agua, pero hay que estar preparados, conocer los aportes de la natación y entender cuándo es el mejor momento para aprender y de qué modo. Los resultados del estudio Natación en niños: Beneficios científicos para un desarrollo acuático temprano (2024) apoyan la eficacia de la natación y las actividades acuáticas para promover el desarrollo físico, psicológico y psicomotor, y en materia de salud mental. Y Rafa Soriano, experto en técnica de natación y biomecánica, fundador y director de Natación Eficiente y entrenador del método Total Immersion (enfoque que prioriza la técnica para alcanzar mejores y más rápidos resultados), aclara que la adaptación al medio acuático se puede iniciar en los primeros meses de vida del bebé.

El experto sostiene que en esa etapa lo más recomendable es fomentar la familiaridad con el agua (en casa, en la bañera) y asociarla con experiencias placenteras a través de juegos y estímulos sensoriales. “Para aprender a manipular correctamente al bebé y potenciar sus habilidades acuáticas innatas, recomiendo el libro ¡Al agua, patos!, de Lauren Heston (RBA Integral, 2000)”, asegura.