Estamos en un momento en que estar sano es una ambición personal, y además, hay que parecerlo y mostrarlo. Desde hace un tiempo, la salud se ha convertido en un valor supremo, casi una virtud de la que hacer alarde. Por eso, las exigencias con la salud son cada vez mayores: listas interminables de quehaceres para estar lo más sano posible. Ya no basta con hacer ejercicio, sino que hay que hacer fuerza al menos tres veces por semana; ya no vale con caminar, sino que menos de 10.000 pasos diarios —a poder ser, monitorizables por el teléfono o un reloj inteligente— no sirven.
Mucho mejor si el ejercicio se hace por la mañana, te ayudará a despertar tu metabolismo y comenzar el día con más energía, incluso si ya te levantas a las 6:00 de la mañana. Hay que comer lo más sano posible y siempre en función de la estrategia nutricional de moda: ahora la más puntera es el ayuno intermitente.
La alimentación debe ser siempre sana y eco: no querrás llevarte a la boca cualquier alimento comprado a última hora en el súper, porque la vida no te deja margen para otro tipo de compra. Es importante comer “limpio” y “comida real”, ya sabes, esta tendencia del fitness y del movimiento realfooding. Demonizando alimentos como los ultraprocesados o procesados de mala calidad, clasifica a los alimentos por tener mucho azúcar, mucha grasa… En general, tampoco se salvan los hidratos de carbono que no sean en su versión integral.






