Toshio Hosokawa nació en Hiroshima exactamente diez años, dos meses y diecisiete días después del episodio más terrible de su historia. Sin embargo, la destrucción de la ciudad costera japonesa por una bomba atómica lanzada desde el bombardero estadounidense Enola Gay no marcó su infancia, aunque la radiación acabó con la vida de dos tíos suyos. El compositor japonés creció en un entorno marcado por el silencio ante el recuerdo de la tragedia. Se formó en Alemania, a partir de 1976, donde pudo contemplar su cultura desde la distancia y aprender las técnicas de vanguardia de la música occidental. Después de regresar a Japón, en 1989 escribió su primera obra importante: Hiroshima Requiem, un intenso oratorio que revisó y amplió en el año 2000 como memorial sonoro para dar voz a los que ya no la tienen, con el nuevo título de Voiceless Voice in Hiroshima.

El compositor nipón ha recibido en Bilbao el decimoséptimo Premio Fronteras del Conocimiento en la modalidad de Música y Ópera, otorgado por la Fundación BBVA. Según el jurado, se trata de “uno de los creadores más originales y aclamados de nuestro tiempo” con un “extraordinario alcance de su música, puente entre la tradición japonesa y la estética contemporánea occidental”. Esto último pudo comprobarse el pasado miércoles 18 de junio, en el concierto homenaje a los galardonados que ofreció la Orquesta Sinfónica de Euskadi bajo la dirección de Fabián Panisello. En el programa se destacó de su extenso catálogo, con casi doscientas composiciones, el Concierto para violín “Génesis”, de 2020, como ideal fusión de la tradición modernista occidental y la sensibilidad japonesa, con la participación de su compatriota Akiko Suwanai como solista.