Un contundente Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal estadounidense, respondió a las cada vez más agresivas exigencias de recorte de tipos del presidente de EE UU, Donald Trump, con claridad meridiana. No bajó los tipos y esperará antes de hacerlo, porque el impacto inflacionista de los aranceles ya implantados más el de los que puedan (o no) llegar obliga a esperar antes de tomar cualquier decisión. Técnicamente, la Fed no ha movido sus expectativas: la media del comité de mercado abierto todavía espera dos recortes de tipos en 2025, aunque solo espera uno para 2026.
El mercado ha tomado nota. Un recorte de tipos en el mes de julio era una apuesta arriesgada hace una semana; hoy el mercado prácticamente lo descarta. Según el mercado de futuros CME la probabilidad que asignan los inversores a una bajada dentro de mes y medio es del 8,3%. Hace una semana era del 24%. De cara a septiembre, si hace una semana, y según el mercado, la probabilidad de que los tipos se quedaran donde están era del 23,7%, ahora es del 39%. Malas noticias para un Trump que ha exigido un recorte de un punto porcentual de forma inmediata.
“Seguimos esperando dos recortes de tipos este año, aunque la probabilidad de un movimiento en septiembre parece haber disminuido ligeramente tras la reunión. La Fed parece dispuesta a mantener los tipos durante bastante tiempo antes de que se aclare la dinámica de la inflación. La evolución del mercado laboral será probablemente más importante a la hora de determinar la próxima decisión del banco central” indica la gestora J. Safra Sarasin Sustainable. Los expertos resaltan también el cambio de equilibrio dentro del comité de mercado abierto (FOMC, por sus siglas en inglés), con siete funcionarios que no prevén recortes de tipos (eran cuatro en marzo) y nueve una bajada o ninguna frente a 10 que esperan al menos dos rebajas. “Esta perspectiva binaria refleja probablemente la incertidumbre actual sobre la política monetaria, así como la transmisión de los aranceles a la economía”.










