La Reserva Federal de Estados Unidos ha resistido las crecientes presiones de la Casa Blanca para que baje los tipos de interés y ayer decidía mantener sin cambios el precio del dinero por quinta reunión consecutiva. El presidente de la entidad, Jerome Powell, considera que el buen comportamiento del empleo demuestra que el crecimiento sigue firme y no necesita estímulos adicionales. Mientras, las subidas de la inflación en los últimos meses (hasta el 2,7% en junio) no aconsejarían bajar los tipos de la banda del 4,25%-4,5% hasta ver el impacto que la política arancelaria de Donald Trump tiene sobre los precios y la economía en su conjunto.
Los datos conocidos ayer del PIB del segundo trimestre, cuando la economía creció un 3% (por encima de lo previsto), respaldarían el análisis de Powell. Aunque los expertos subrayan que las cifras están distorsionados por la anticipación de importaciones en el primer trimestre —antes de que Trump anunciara su política de aranceles— y el fuerte aumento de exportaciones desde entonces, mientras se decretaba una tregua para avanzar en las negociaciones con distintos socios comerciales. La inversión empresarial, sin embargo, empieza a mostrar cierta debilidad.











