El Templo Votivo Santuario Nacional Sagrado Corazón de Jesús, en San José, se ubica a menos de 300 metros de la Embajada de Nicaragua en Costa Rica. Media hora antes del mediodía, la carroza fúnebre que transportaba los restos de Violeta Barrios de Chamorro llegó a la iglesia este lunes 16 de junio. El ambiente se tornó solemne. Un silencio respetuoso se impuso entre los asistentes como homenaje a la expresidenta que, en 1990, tras vencer en las urnas a Daniel Ortega —entonces candidato del Frente Sandinista que se presentaba como “un gallo ennavajado”—, logró conducir a Nicaragua hacia la paz y la reconciliación tras una década de guerra civil entre sandinistas y contrarrevolucionarios.
El funeral, que en otras circunstancias se habría oficiado en su país natal y con honores de Estado, se celebró en el exilio, debido a la persecución frontal del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en contra de la familia de la fallecida. Los periodistas Carlos Fernando y Cristiana Chamorro Barrios (dos de los cuatro hijos de Violeta Barrios de Chamorro) presidieron el funeral junto a su familia y el exilio nicaragüense, que llegó a darle el último adiós a esta matrona, considerada símbolo de la paz y la democracia en este país centroamericano lastrado por dictaduras y la violencia política.







