El Real Madrid afronta la semifinal con optimismo. No es para menos después de conseguir el segundo triunfo consecutivo para poder presentarse en Málaga con un colchón importante y con la final más cerca que para su rival. En un esfuerzo coral, en el que ningún jugador, salvo en momentos concretos, destacó sobre los demás, los de Chus Mateo supieron lidiar en los instantes complicados y acabar pasando la aspiradora en los minutos finales.

El Unicaja se enfrenta a un reto descomunal después de su segunda derrota consecutiva en el Movistar Arena frente al Real Madrid, porque las estadísticas apuntan que ningún equipo ha conseguido remontar un 2-0 en contra, aunque, si a algo se puede agarrar el equipo malagueño es que en el segundo asalto de la eliminatoria, la imagen que dio sobre la cancha fue bastante más conforme a la que ha exhibido toda la temporada regular.

Le faltó alguna cosa al grupo de Ibon Navarro para igualar la eliminatoria frente a los blancos, pero fue más equipo esta vez. Si en la anterior ocasión el Madrid dominó de cabo a rabo, esta vez tuvo que sudar e incluso sufrir en algunas fases para conseguir una diferencia tranquilizadora. De salida, el Unicaja empezó mejor. El 8-14 en el marcador era reflejo de su juego, pero ya empezaba a flaquear en lo que fue su talón de Aquiles durante la primera parte, las pérdidas de balón. En 15 ocasiones los jugadores de verde perdieron la bola, lo que se convertía, ademas, en la imposibilidad de anotar en sus jugadas de ataque. A pesar de eso, siguieron de cerca al Madrid, que no conseguía despegarse.