El Real Madrid sigue siendo intocable en el WiZink Center. Nadie, en la Liga ACB, gana aquí desde hace más de un año. Tampoco lo hizo el Valencia Basket, la gran sensación de esta temporada por su estilo alegre, que se estampó contra una gran defensa blanca y un juego mucho más coral de los de Chus Mateo, que se adelantan en la final después del primer partido (89-75)

La clave estuvo en la defensa del Madrid, que desarmó el habitual torrente de puntos del grupo de Pedro Martínez. En realidad, los dos entrenadores, después de días de scouting, llegaron al estreno de la final con soluciones para aplicar ante las estrellas rivales. Chus Mateo fue más ágil durante el partido y supo encontrar una alternativa para imponerse sin el protagonismo habitual de referentes suyos como Facu Campazzo o Mario Hezonja. Feliz, Llull —ya es el jugador con más finales de la ACB, con 14— o Bruno Fernando solucionaron el ataque del Real Madrid.

El Valencia, sin los puntos y el toque mágico de Jean Montero, dejó de ser un problema. Solo Brancou Badio anotó con facilidad. El resto sufrió durante muchos minutos frente a un rival que ofrece pocas fisuras en su aro.

El Real Madrid, muy aplicado en defensa, amargándole la noche a Jean Montero (uno de nueve en tiros de campo), su guía, impedía al Valencia Basket hacer su juego. El equipo blanco mostraba más recursos en su cancha, territorio blindado. Matt Costello sostenía a los taronja desde el la línea de tres en un encuentro inusualmente desacertado de sus pilares.