Olía a palomitas en el Buesa al comienzo del partido, pero al acabar el aroma era más de vacaciones de verano. Para los de casa, claro, porque el Real Madrid sigue en la brecha. Estará en las semifinales y se ahorra el trago de un tercer partido. Espera al ganador del Unicaja-Barcelona, de resultado incierto, sobre todo después de observar lo que sucedió en el segundo partido de la serie. A estas alturas de la temporada, después de tantos partidos jugador, una fecha de descanso es una maravilla.

Apareció poco el Madrid en la primera parte, pero apareció lo suficiente como para estrechar el marcador cuando le hizo falta. Después de comenzar el partido al mando, las cosas se le complicaron con la segunda falta de Hezonja y el acierto del Baskonia con los lanzamientos lejanos. Hacían estragos Forrest (tres de tres) y Samanic (tres de cinco), en total nueve aciertos en 12 intentonas, que neutralizaban el mayor poderío blanco bajo los aros.

Trabajaban duro los hombres de Chus Mateo en defensa, pero en cuanto veían una oportunidad de lanzar lo intentaban los vitorianos sin ningún complejo y con bastante acierto, así que con cuatro minutos por delante consiguió el Baskonia ponerse por delante en el marcador y empezar a mandar en el partido. Se mantuvo firme así durante muchos minutos y llegó a alcanzar su máxima ventaja, once puntos, a 6m 31s para llegar al descanso.