El investigador y vicedirector del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), Lluis Montoliu, durante una entrevista con EFE en Madrid. EFE/ Elena Camacho
Madrid (EFE).- Que una niña con una enfermedad congénita grave consiga superar la crisis y esté en vías de curación es bonito pero también es «éticamente cuestionable», porque no todas las familias pueden acceder a una terapia individual y esto es algo cada vez más habitual en Estados Unidos.
«Las terapias personalizadas son pan para hoy y hambre para mañana», concluye el investigador y vicedirector del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), Lluis Montoliu, en una entrevista con EFE.
Montoliu se refiere al reciente caso de una bebé en Filadelfia (Estados Unidos) que ha sido la primera persona con una enfermedad rara que ha recibido una terapia diseñada específicamente para corregir su mutación genética.
Para este experto en genética, lo que hay que hacer es «apostar por tratamientos que se puedan validar en ensayos clínicos basados en el mayor número de pacientes posible para conseguir que sean accesibles y asequibles para todo el que lo necesita», opina.







