Los narcisistas se parecen mucho a los psicópatas. Los dos sufren déficit de empatía, y eso les permite manipular a otros sin remordimiento para conseguir lo que quieren: admiración, placer, poder y control. Los dos se dan aires de grandeza, a pesar de ser fundamentalmente mezquinos, y esperan tratamiento exclusivo, aunque los narcisistas necesitan demostrar constantemente que son superiores al resto, mientras que los psicópatas no necesitan confirmarlo porque ya están convencidos de que lo son. Los dos carecen de sentido de la culpa y nunca se hacen responsables del daño que causan o de lo que sale mal. La diferencia clave es que los narcisistas viven dominados por la vergüenza, mientras qu...

e los psicópatas no saben lo que es. Sabemos que Trump y Musk son narcisistas porque son personas inestables, intolerantes a la crítica, y propensos al conflicto y la pataleta. Típicamente, creyeron desde el principio que podían aprovecharse el uno del otro sin consecuencias ni reciprocidad. Como dice Jabois, desde Cumbres borrascosas no ha habido una relación más condenada que esta.

Musk compró la presidencia como garantía de contratos gubernamentales y escudo contra la competencia y la regulación, y ha usado el poder de Trump para acceder a los datos del gobierno estadounidense, impulsar las cripto y extorsionar a otros países para expandir infraestructuras como la red Starlink. Trump se ha gastado el dinero de Musk en la campaña, ha usado su máquina de propaganda X y se ha restregado el aura de innovación y libertad económica del presunto visionario prodigio, para darle a su mensaje retrógrado un aire de progreso interestelar. También lo ha usado para construir un Amazon Prime de deportar personas. La propuesta de Steve Bannon de deportar a Musk por haber conseguido su green card de manera fraudulenta tiene el encanto de la justicia poética, pero no va a ocurrir.