Un proverbio futbolero afirma que dentro de todo aficionado anida un técnico, y la cita va camino de tener un símil financiero cuando se aborda el tema de la opa del BBVA sobre el Banco Sabadell. El asunto se ha alargado tanto, más de un año de tira y afloja, y da tanto que hablar que ha terminado por incentivar opiniones personalísimas sobre la cuestión atendiendo al posible impacto que se pueda sufrir si fructifica la operación de fusión. En Cataluña el asunto genera una corriente popular casi unánime en defensa del Sabadell y el Parlament exhibió el jueves un insólito consenso entre PSC, Junts, ERC, los Comuns y la ultraderecha de Aliança Catalana para apremiar al Gobierno a “impedir la materialización” de la opa por razones de “interés general”. Horas después, la CNMC defendió su “experiencia y el rigor técnico” para el análisis que da luz verde a la fusión. La eficiencia, el arraigo del Sabadell en Cataluña y la libre competencia son los elementos alrededor de los que gira el debate cuando se aterriza a usuarios y clientes de a pie.
Miquel Camps, empresario: “En las fusiones, uno más uno no suman dos”
La empresa de ventilación y refrigeración que lidera Miquel Camps desde Sant Vicenç dels Horts (Barcelona) factura 8 millones de euros y emplea a 50 personas. Encaja con el perfil de pyme donde el Banco Sabadell se siente especialmente fuerte. Camps dice que la fusión bancaria no le resulta extraña. “Esta película ya la he visto”, y se remonta a cuando el BBVA se quedó en 2013 con Unnim, la entidad que a su vez había salido de la unión de Caixa Manlleu, Caixa Terrassa y Caixa Sabadell. Aquella operación supuso para BBVA absorber 843 sucursales con un total de dos millones de clientes. “No soy economista pero sé sumar y, en las fusiones, uno más uno no suman dos”. Explica que, hace más de una década, sufrió el efecto de perder competidores bancarios: “Vimos que tener dos líneas de crédito de 50.000 euros con dos cajas no garantizaba acceso a una nueva línea de 100.000 en la entidad nueva. Te recortaban el crédito alegando que había que reducir riesgos “. Teme que el efecto se repita: “Van a garantizar el crédito a la pyme? Eso es como cuando tu hijo te dice que va a aprobar y se pasa el día jugando con la Play”.







