El fracaso de la OPA hostil del BBVA al Sabadell debería hacer reflexionar al regulador. Convendría que la CNMC revisara sus métricas al abordar una operación de este tipo

Un mes después del fracaso en la OPA del BBVA sobre el Sabadell, el paisaje después de la batalla es singular. Hasta radiante para los dos bancos implicados, opante y opado, pues da la razón a quienes sostenían que irían mejor por separado que juntos....

Financieramente, ambos han salido muy bien. El BBVA ha superado el listón de 100.000 millones de capitalización en Bolsa, disparando su cotización como un cohete desde los 15,79 euros del 10 de octubre —al cierre del período de aceptación de la oferta por los accionistas del opado, que constituía la referencia— hasta los 18,9 euros del miércoles 12 de noviembre. Papá mercado ha dictaminado. En positivo, evalúa como excelente la salud del banco de origen vasco. En negativo, califica la fusión como un desatino.

Y el Sabadell ha alcanzado su récord histórico absoluto. Su rally ha sido más modesto que el del rival, al pasar su acción de cotizar a 3,17 euros el 10 de octubre, a 3,429 este miércoles: un alza del 8%. Pero en todo caso superior a la ecuación de canje ofrecida en aquel momento. Papá mercado ha desautorizado así la profecía de que el banco catalán se hundiría tras fracasar la OPA porque su carrera alcista lo debía todo a la expectativa de la fusión, y nada a la mejora de su gestión, como predicó el presidente del BBVA, sobre todo durante el período de aceptación.