La toma de control podría suponer una corrección bursátil transitoria para la entidad catalana

Los días de furia y fuego a cuenta de la opa del BBVA sobre el Sabadell dan paso a una semana de tensa calma. Aún se huele el humo de la última batalla. Los contendientes llevan 17 meses de enfrentamiento, batiéndose el cobre con todo tipo de armas (financieras, legales, comunicativas...) para convencer a los accionistas del banco vallesano de los atractivos (o las desventajas) de la oferta de compra de su rival. El viernes pasado concluyó el plazo de aceptación de la propuesta. Ahora toca esperar. Pero los operadores de mercado nunca paran de hacer cábalas. ¿Qué pasará con los títulos del BBVA si no prospera la opa? ¿Habrá una segunda oferta? ¿Qué perspectiva tienen las acciones de Sabadell si el BBVA se convierte en su máximo accionista?

La opción más improbable, a tenor de varios informes de bancos de inversión, es que el BBVA no alcance el 30% del capital. En ese caso, es posible que haya un impacto en las acciones de ambas entidades. Un gestor de fondos de una firma independiente lo tiene claro: “El presidente Carlos Torres quedaría tocado, por mucho que él lo niegue, porque lleva un año y medio volcado en esta operación y descuidando otros aspectos estratégicos, y porque sería la segunda vez que tropieza con la misma piedra, y eso podría afectar a la cotización”.