Hace dos años y medio que ChatGPT irrumpió en la sociedad y comenzó formar parte del día a día de cada vez más personas. La herramienta de OpenAI ―que ya coexiste con otras como Copilot o Gemini― disparó la carrera por la inteligencia artificial (IA) generativa y ha deslumbrado a profesionales en la materia y a usuarios comunes. Y uno de los sectores donde el chatbot parece haberse vuelto indispensable es en la educación superior. Su uso se ha extendido entre el alumnado universitario y, aunque un posible abuso preocupa al profesorado, también abre una puerta a nuevas formas de enseñar y aprender: desde plataformas que adaptan sus contenidos al ritmo del estudiante o sistemas automatizados de evaluación, a análisis predictivos del rendimiento académico y los asistentes virtuales.
¿Cómo aunar inteligencia artificial y pensamiento crítico en el aula? ¿Puede un chatbot convertirse en el asistente perfecto para los docentes? ¿Cómo va a cambiar la experiencia universitaria en los próximos cinco años? ¿Hay cabida para los juegos en línea en clase? ¿Han perdido los alumnos habilidades de lectoescritura en la última década? Estas son alguna de las preguntas que se plantean en el tercer desayuno del Proyecto Tendencias, moderado por Gonzalo Teúbal, director de audiencias e inteligencia artificial en EL PAÍS, y que reúne a los expertos en educación José Manuel de la Chica, jefe de AI Generative de Banco Santander, Carlos Santiuste, vicerrector de Grado y catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid, Ricardo Vergaz, vicerrector adjunto de Grado para UC3M Digital, y Daniel Burgos, vicerrector de Proyectos Internacionales de Investigación en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).







