Friedrich Merz afirmó en un agitado debate parlamentario que el partido de extrema derecha asestaría un golpe mortal a uno de los pilares de la economía alemana con una campaña racista de deportaciones masivas.

Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo más del 44% de los votos y duplicó su resultado de 2021. La Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller quedó segunda, con apenas 17%.

Un eventual gobierno de AfD marcaría un precedente en Alemania, al tratarse de un partido clasificado como de extrema derecha desde 2023.