0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl canciller alemán Friedrich Merz acusó el miércoles al partido Alternativa para Alemania (AfD) de apoyar a Rusia en contra de los intereses de Alemania y de defender políticas antimigratorias que implican una “limpieza étnica”.Merz se dirigió al Parlamento alemán después de la dura derrota sufrida por su partido frente a la AfD, formación que logró una victoria electoral en el estado oriental de Sajonia-Anhalt con una plataforma centrada en frenar la inmigración y restablecer los vínculos con Moscú. En un correo electrónico enviado a Reuters, la AfD afirmó que Merz estaba tergiversando deliberadamente su política para demonizar al partido y aseguró que sus políticas son legales.Merz intenta recuperar la iniciativa después de que la derrota electoral del domingo y sus propios índices de aprobación —en mínimos históricos— pusieran en entredicho su cargo y el programa de reformas de su gobierno. El canciller ha restado importancia a las especulaciones sobre una posible dimisión.“Si lo que aquí se defiende —es decir, la 'remigración'— llegara a hacerse realidad, no sería más que un sinónimo de limpieza étnica basada en el origen y el color de la piel”, declaró Merz en respuesta a una intervención previa de la colíder de la AfD, Alice Weidel.Merz también arremetió contra las exigencias de la AfD de poner fin al apoyo a Ucrania, acusando al partido de situarse “firmemente del lado de Rusia” incluso tras el intento de ataque con drones en un aeropuerto alemán el mes pasado, acción que, según Merz, fue perpetrada por Moscú. Rusia niega tal acusación.“Por 'remigración', la AfD entiende la expulsión sistemática —conforme a la ley— de todos los extranjeros obligados a abandonar el país; nada más. El canciller Merz también lo sabe”, declaró Bernd Baumann, diputado de la AfD, en un correo electrónico a Reuters. “No obstante, atribuir a la AfD la limpieza étnica como objetivo político es un intento desesperado y sórdido de mantener un 'cortafuegos' mediante una demonización fabricada”.Merz afirmó que obligar a los migrantes a marcharse provocaría una escasez de mano de obra cualificada que se volvería en contra de la propia medida.“No funcionaría ni una sola residencia de ancianos. Ningún hospital de Alemania seguiría operativo y ningún restaurante podría mantenerse en activo; ese sería el resultado de su política de 'remigración'”, declaró.Por otra parte, el canciller alemán a pospuesto una llamada telefónica prevista con el presidente estadounidense Donald Trump con motivo del próximo aniversario de los atentados del 11 de septiembre, y no se ha fijado una nueva fecha, según informó el miércoles un portavoz del gobierno. Un portavoz del gobierno no ofreció ninguna razón para el aplazamiento.El martes, Trump atribuyó la victoria de la AfD a las normas y regulaciones migratorias de Alemania, las cuales calificó de “horribles”.
El canciller alemán Merz acusa a la AfD de practicar una política de limpieza étnica
El dirigente alemán cancela una llamada a Trump, quien justificó la victoria de la ultraderecha en la política migratoria del gobierrno










