El canciller alemán, Friedrich Merz, y la copresidenta de Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel, han librado este miércoles un duelo en la Cámara Baja del Parlamento, donde el jefe de Gobierno ha defendido las posturas del Ejecutivo y ha acusado a la formación ultraderechista, tras su victoria arrolladora en Sajonia-Anhalt, de querer poner en marcha una “limpieza étnica” con su propuesta de “remigración” para expulsar a inmigrantes y demandantes de asilo de Alemania.
En unos de los momentos más tensos del intercambio que han protagonizado Merz y Weidel, el canciller ha dicho: “El término 'remigración' no es más que un sinónimo de 'limpieza étnica' basada en el origen y el color de piel”.
El líder de los democristianos alemanes ha recordado la importancia del los trabajadores inmigrantes en la economía del país. “Uno de cada seis trabajadores del sector artesanal tiene pasaporte extranjero. Si aquellos que trabajan en Alemania tuvieran que abandonar el país por la 'remigración', el sector artesanal en Alemania dejaría de funcionar, ninguna residencia de ancianos podría seguir funcionar, ningún hospital del país podría funcionar”, ha expuesto el canciller, que se encuentra también bajo presión dentro de la Unión Cristianodemócrata (CDU) tras la debacle electoral del partido conservador en la región del este alemán el domingo.










