Tres días después de que se realizaran las elecciones regionales en Sajonia-Anhalt en las que la extrema derecha salió victoriosa, el canciller alemán, Friedrich Merz, acusó este miércoles al partido Alternativa para Alemania (AfD) de buscar una “limpieza étnica” con su campaña de “remigración”. La AfD obtuvo casi el 44% de los votos en Sajonia-Anhalt, pero se quedó a tres escaños de la mayoría absoluta. Su principal candidato, Ulrich Siegmund, busca el apoyo de otros partidos para ser elegido primer ministro del estado. En medio de este contexto, Merz afirmó en un agitado debate parlamentario que el partido de extrema derecha asestaría un golpe mortal a uno de los pilares de la economía alemana con una campaña racista de deportaciones masivas. “El término ‘remigración’ no es más que un sinónimo de limpieza étnica basada en el origen y el color de la piel”, dijo el miércoles, recibiendo aplausos de los demás partidos en la cámara baja del Bundestag. El canciller alemán Friedrich Merz habla durante su conferencia de prensa de verano en Berlín, el 15 de julio de 2026. Foto: Xinhua Li Hanlin En un discurso vehemente dirigido al grupo parlamentario de la AfD, que lo interrumpió repetidamente con fuertes insultos y abucheos, Merz afirmó que millones de inmigrantes trabajadores eran cruciales para la sociedad alemana. “Si quienes trabajan en Alemania tienen que abandonar el país de nuevo porque ustedes defienden la ‘remigración’, entonces los oficios cualificados en Alemania dejarán de funcionar: no quedará ni una sola residencia de ancianos abierta, ni un solo hospital en Alemania seguirá operativo, y ni un solo restaurante en Alemania podrá mantenerse en el negocio”, advirtió Merz. Según él, la retórica de la AfD, que la impulsó a obtener el mejor resultado electoral de un partido de extrema derecha en un estado alemán desde la época nazi, “es precisamente lo que está dividiendo tan profundamente a nuestra sociedad”. El partido AfD ha pedido reiteradamente la expulsión masiva de inmigrantes irregulares, una política que se enfrentaría a serios desafíos bajo la legislación alemana. Ulrich Siegmund, el candidato de AfD en Sajonia-Anhalt. El canciller federal y líder de Unión Cristiano Demócrata (CDU), por su parte, ha adoptado una postura inflexible en materia de política fronteriza en un intento fallido por recuperar a los votantes de la AfD, y ha reconocido que Alemania todavía tiene “problemas en el ámbito de la migración”. “Todavía hay muchas personas en Alemania que no deberían tener la residencia permanente. Existe consenso en la coalición (gobernante) sobre la necesidad de deportar a más personas”, declaró el miércoles. “Pero hacemos una distinción muy clara entre quienes trabajan en Alemania, quienes contribuyen a nuestra prosperidad y quienes son bienvenidos aquí, y quienes no tienen residencia permanente en Alemania y deben abandonar nuestro país. A diferencia de ustedes (la AfD), nos esforzamos mucho por hacer esta distinción”, destacó. Merz, quien reconoció que su impopularidad influyó en la reducción a la mitad del apoyo a su partido en el estado, intentó disimular la derrota del domingo. “El 56% de los votantes de Sajonia-Anhalt no votaron por ustedes”, enrostró a la AfD. Acusó a Siegmund, cuyo partido está clasificado como de extrema derecha por los servicios de inteligencia nacionales, de “fraude electoral” por haber incumplido ya su promesa de campaña de no aspirar a gobernar el estado si no conseguía la mayoría absoluta. Próximas elecciones Tres días después de las elecciones, aún no estaba claro quién formaría gobierno en Sajonia-Anhalt. Si bien la AfD obtuvo la mayor cantidad de votos, no logró la mayoría absoluta. Alice Weidel, colíder del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), asiste a una conferencia de prensa tras las elecciones generales alemanas en Berlín, el 24 de febrero de 2025. Foto: Archivo Wolfgang Rattay Los partidos tradicionales se niegan a formar coalición con la AfD, en una política conocida como el “cortafuegos” o “cordón sanitario”, pero la AfD podría llegar a un acuerdo con un pequeño partido de izquierda que comparta su hostilidad hacia la inmigración masiva. Merz, que ha desestimado su renuncia, está intentando recuperar la iniciativa tras la derrota electoral del domingo. Sin embargo, el camino no es fácil porque el 20 de septiembre se celebran elecciones en los estados de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y en Berlín. Y el AfD piensa aprovechar el impulso. Las encuestas dan a AfD como ganadora en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, estado del este de Alemania, con un 35% de los votos, lejos del 43% de los votos conseguidos en Sajonia-Anhalt. Le sigue de cerca con un 32% el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) de Manuela Schwesig, la presidenta del land. Schwesig tiene a favor que podría sumar una mayoría de investidura con dos de colectividades como la CDU y Die Linke (La Izquierda). Estas tendrán representación parlamentaria: los democratacristianos con un 10% y los poscomunistas con un 11%, según la encuesta de NDR. Según el diario español El País, se consideraría un triunfo de AfD en Berlín si llegan a ser la lista más votada. Los dos sondeos publicados en septiembre por la radio pública del Estado, RBB, y el diario Bild dan a la derecha radical un 18% de los votos, solo dos puntos por debajo de la CDU, que encabeza el gobierno regional y las encuestas. El resto de los partidos que conforman el “muro cortafuegos” (Brandmauer) para frenar a la extrema derecha, tienen porcentajes similares: Die Linke, un 19%, Los Verdes y el SPD, un 15%. El periódico indicó que se da por hecho que las izquierdas podrán formar un gobierno de coalición, pero AfD puede por lo menos dar la campanada siendo la ganadora en la capital del país. El País sostuvo que la CDU perderá con probabilidad el gobierno en Berlín, lo que supondría el segundo estado en el que cae del poder en un mes. “La presión sobre Merz irá a más. No solo la oposición, como Die Linke pide su relevo, los medios de comunicación insisten en que el canciller está tocado y hundido”, indicó el diario. El canciller alemán, Friedrich Merz. Foto: @_FriedrichMerz en X Una encuesta de este martes del centro de estudios demoscópicos INSA, publicada por Bild, da a los democratacristianos la peor intención de voto en años, por debajo la barrera del 20%, un 19,5%. AfD se sitúa como primera fuerza en Alemania con un 29%, según el sondeo. Auge de AfD En las elecciones del domingo en Sajonia-Anhalt, AfD se subió a una ola internacional de populismo, nacionalismo y descontento con los partidos tradicionales, algo que quedó patente de la noche a la mañana con las felicitaciones de Donald Trump. En una publicación en su plataforma Truth Social, el presidente estadounidense elogió la “gran noche” de la AfD en Sajonia-Anhalt. “Finalmente se cansaron de las normas y regulaciones de inmigración absolutamente horribles que tanto han perjudicado a Alemania”, escribió Trump. Merz respondió cancelando una llamada telefónica prevista con Trump para el miércoles. Un portavoz del canciller alemán declinó dar explicaciones, pero señaló que Merz siempre se había opuesto, en términos generales, a “interferir o comentar sobre la situación política interna, en particular en lo que respecta a las elecciones”. Por otro lado, muchos representantes de grupos minoritarios han expresado su alarma ante el auge de la AfD. Eva Umlauf, sobreviviente del campo de exterminio nazi de Auschwitz y presidenta del Comité Internacional de Auschwitz, declaró a Reuters estar “horrorizada”. Pedido de ilegalización La AfD, fundada como partido euroescéptico durante la crisis de la eurozona en 2013, rechaza las comparaciones con el Partido Nazi. Sin embargo, sus opositores acusan al partido de minimizar el pasado nazi de Alemania, citando un comentario de uno de sus líderes en 2018 que describió ese período como “una simple mierda en 1.000 años de historia alemana exitosa”. Hendrik Wüst es el principal nombre que ha surgido para suceder a Merz en caso de crisis sin retorno en la CDU. Wüst, presidente del land de Renania del Norte–Westfalia, sorprendió este martes al desmarcarse de la línea oficial de su partido en el debate sobre la ilegalización de AfD. Ulrich Siegmund. Los socialdemócratas, Los Verdes y Die Linke son partidarios de que el Bundestag vote elevar al Tribunal Constitucional una petición de ilegalización de AfD como organización que busca subvertir el orden democrático y la Constitución. El diario El País explicó que “una mayoría simple del poder legislativo puede tomar esta decisión, pero la CDU de Merz se opone alegando que el sentido de la sentencia es incierto, llegará tras años de discusiones y esto solo hará que se alimente el victimismo de la extrema derecha”. Wüst ha emitido un comunicado en el que propone crear una comisión de expertos del ejecutivo federal, de los gobiernos de los länder y de los servicios secretos para tomar una decisión o plantear otras medidas. “La ilegalización de un partido es la última medida, hay que considerar todas las posibles consecuencias legales, no solo una prohibición”, afirmó. La coalición entre CDU, sus hermanos bávaros de la CSU y el SPD también sufre inestabilidad interna por la manera de encarar la embestida de la extrema derecha. Los socialdemócratas reconocieron este martes que hay reformas acordadas por los tres partidos que son impopulares y que deben retirarse. Públicamente han exigido que se suspenda el proyecto para eliminar la jubilación anticipada a los 63 años. Bild indicó que también quieren cancelar los recortes en servicios sociales en el hogar para personas dependientes y en el sistema sanitario. Merz insiste en que no puede haber marcha atrás porque, de lo contrario, se pondría en cuestión la continuidad del gobierno