Es urgente aprobar una ley de aguas, pero sobre todo una política nacional de seguridad hídrica.

He detectado que las principales inquietudes son el sustento técnico y científico, y en especial, la certeza jurídica.

Es urgente aprobar una ley de aguas, pero sobre todo una política nacional de seguridad hídrica.

La política alimentaria y las líneas para el cuidado del agua deben confluir, pues de proseguir la falta de lluvias, la situación podría ser inusitadamente crítica.

Todos coincidimos en el carácter esencial del agua como recurso escaso. Pero no en cómo y por quiénes deba gestionarse.

El Estado debe garantizar nuestro derecho al agua.