Paul Zeizel, perito de la defensa, declaró que Lindsay Clancy sufría un trastorno bipolar y un severo brote psicótico que le impedía acatar la ley cuando estranguló a sus niños en enero de 2023.

El 20 de julio de 2026 se inició un juicio en Massachusetts para determinar el móvil del delito: un crimen premeditado o un problema de salud mental

A forensic psychologist has testified for the defense that Lindsay Clancy didn't appreciate the “wrongfulness” of killing three children due to her mental health issues