Los rescatistas y los voluntarios trabajan a contrarreloj en la ciudad de Pereira, una de las más afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 del lunes, porque saben que pasadas 72 horas después del sismo las posibilidades de mantener la vida entre los escombros son mínimas

Con grandes grietas, con ventanas y techos caídos y en medio del dolor muestran su pérdida tras el terremoto que sacudió a Colombia.

Familiares y organismos de socorro actúan contrarreloj, pues con sus propias manos escarban entre las ruinas y el polvo para sacar con vida a las personas que quedaron atascadas…