Varios departamentos resultaron afectados tras el temblor, del cual ha habido, al menos 33 réplicas, según el Servicio Geológico Colombiano.Foto: Mauricio Alvarado LozadaResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00Colombia sigue buscando a sus desaparecidos y a las personas que aún podrían permanecer atrapadas bajo los escombros que dejó el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado lunes, poco después de las 7 de la mañana. En ciudades como Pereira, una de las zonas más afectadas, las brigadas avanzan entre edificios en ruinas, remueven escombros y, de tanto en tanto, hacen una pausa. Piden silencio. Apagan las máquinas. Escuchan. Esperan cualquier señal que indique que alguien sigue con vida bajo las toneladas de cemento. Se trata, literalmente, de una carrera contra el tiempo.El Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate (INSARAG), una red internacional de la ONU que reúne equipos de búsqueda y rescate urbano de distintos países y establece estándares, capacitación y mecanismos de coordinación para responder a desastres, señala que las primeras 72 horas después de un terremoto son la “ventana de oro” para las labores de rescate en estructuras colapsadas. Eso no significa que después de ese momento no puedan encontrarse sobrevivientes, pues el propio organismo advierte que algunos rescates ocurren más allá de ese plazo. Pero sí subraya que los equipos deben comenzar a trabajar cuanto antes para aumentar las posibilidades de éxito.Un capítulo académico publicado en abril de 2026 en IntechOpen, una plataforma editorial especializada en libros y capítulos científicos de acceso abierto, analiza el papel de las primeras 72 horas después de un desastre. El texto fue escrito por Vildan Oral y Zümral Erdem, de la Erzurum Technical University, y Öznur Çinar, de la Bayburt University, todas en Turquía. Los investigadores revisan estudios sobre la respuesta a terremotos y otros desastres y señalan que entre 80 % y 95 % de las personas que son rescatadas con vida de entre los escombros lo son durante las primeras 24 horas. El análisis también pone el foco en quién realiza esos rescates. En las primeras horas, antes de que puedan llegar los equipos profesionales, los primeros en actuar suelen ser quienes ya están en el lugar: familiares, vecinos y otros miembros de la comunidad. El capítulo recoge estudios según los cuales entre 50 % y 90 % de las personas rescatadas con vida de entre los escombros son sacadas por civiles antes de la llegada de los equipos profesionales.Esto ocurre, en buena medida, por una cuestión de tiempo. La movilización de los equipos profesionales requiere reunir personal y equipos, establecer rutas y desplazarse hasta las zonas afectadas, un proceso que puede hacerse aún más lento cuando el desastre ha dañado carreteras y otras infraestructuras. En cambio, los vecinos y familiares ya están allí, conocen el lugar y pueden comenzar a buscar y ayudar de inmediato. El capítulo incluso recoge casos concretos que muestran la dimensión de este fenómeno. Durante el terremoto de Hanshin-Awaji, en Japón, en 1995, más del 80 % de las personas atrapadas bajo los escombros fueron rescatadas por residentes locales y miembros de la comunidad. En los terremotos de Turquía de 1999, el análisis señala que el 77,3 % de las personas heridas que permanecían atrapadas fueron rescatadas por familiares o vecinos.¿Por qué existe una “ventana de oro”?La razón es que mientras más tiempo permanece una persona atrapada entre escombros, mayores pueden ser los riesgos médicos y más difícil puede resultar intervenir a tiempo.Uno de los principales problemas es el síndrome de aplastamiento, una complicación que puede aparecer cuando una parte del cuerpo permanece sometida a una fuerte presión durante un tiempo prolongado. En su guía médica para pacientes atrapados, INSARAG explica que la gravedad de este síndrome está relacionada, entre otros factores, con la duración de la compresión. El organismo señala, además, que puede desarrollarse incluso después de una hora de compresión. El problema es complejo porque la persona puede parecer estable mientras permanece atrapada y, sin embargo, deteriorarse rápidamente cuando se libera la presión. La compresión prolongada puede dañar el músculo y, cuando esa presión desaparece, desencadenar alteraciones graves en el organismo. Entre las complicaciones agudas que describe INSARAG están la disminución del volumen de sangre circulante, alteraciones de los electrolitos (como un aumento peligroso del potasio), acidosis metabólica y lesión renal aguda. En casos graves, estas alteraciones pueden provocar arritmias cardíacas, paro cardíaco o insuficiencia renal.De hecho, por eso mismo, encontrar a una persona con vida no significa simplemente sacarla de inmediato. La propia guía de INSARAG advierte que la extracción de una persona sometida a una compresión prolongada debe coordinarse estrechamente entre los equipos de rescate y los profesionales médicos. Una liberación rápida de la presión sin atención médica adecuada puede provocar un deterioro rápido e incluso la muerte.El tiempo también importa por otras razones. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que las muertes asociadas a los grandes terremotos pueden ser inmediatas, rápidas o tardías. Las primeras pueden producirse por lesiones graves, como aplastamientos de la cabeza o del tórax o hemorragias internas. En los minutos u horas siguientes, otros pacientes pueden morir por asfixia causada por la inhalación de polvo o la compresión del tórax, por una pérdida importante de sangre o por la exposición a condiciones ambientales adversas, como la hipotermia. La OMS advierte que, en los días posteriores, pueden producirse muertes por deshidratación, hipotermia o hipertermia, infecciones de las heridas y sepsis, además del síndrome de aplastamiento, que ya hemos explicado. También puede aparecer edema pulmonar asociado con la inhalación de polvo. Cada hora que pasa puede significar la aparición de nuevas complicaciones o el agravamiento de las lesiones que ya tiene. La propia OMS señala que, después de un terremoto, las labores inmediatas deben concentrarse en la búsqueda y el rescate de quienes permanecen atrapados y también en garantizar atención médica, agua potable, alimentos y refugio. En las ciudades colombianas afectadas por el terremoto, las operaciones de búsqueda y rescate continúan entonces mientras todavía existe la posibilidad de encontrar personas con vida bajo los escombros. 👩⚕️📄¿Quieres conocer las últimas noticias sobre salud? Te invitamos a verlas en El Espectador.⚕️🩺 Conoce másTemas recomendados:
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