En el barrio Capri, en el sur de la ciudad, decenas de voluntarios buscan signos de vida entre los esqueletos de dos torres derrumbadas.El silencio, en medio de la angustia, es el desafío y la clave para detectar los ruidos que pueden hacer personas atrapadas.

Varias personas se encuentran ayudando en el sector.

El alcalde Alejandro Eder dijo que no han escatimado esfuerzos para ayudar a los afectados.

El milagro ocurrió en la madrugada de este martes.