El choque no representó ningún riesgo para la Tierra, pero despertó un fuerte interés científico por la información que podría aportar sobre el satélite natural y la basura espacial.

Los modelos de trayectoria sitúan el lugar del impacto cerca del cráter Einstein, ubicado en el extremo occidental de la cara visible de la Luna.

Los modelos de trayectoria sitúan el lugar del impacto cerca del cráter Einstein, ubicado en el extremo occidental de la cara visible de la Luna.