La NASA confirmó que la etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX impactó de manera accidental contra la superficie de la Luna, poniendo fin a meses de especulaciones sobre el destino del objeto, que permanecía a la deriva en el espacio desde una misión lanzada en enero de 2025.

El choque no representó ningún riesgo para la Tierra, pero despertó un fuerte interés científico por la información que podría aportar sobre el satélite natural y la basura espacial.

Como explicó la agencia espacial estadounidense, el impacto ocurrió cerca del cráter Einstein, en una región de difícil observación desde la Tierra. Aunque ninguna nave registró el momento exacto de la colisión, un telescopio del Observatorio Europeo Austral, ubicado en Chile, detectó una nube de material expulsado que contenía sodio proveniente del suelo lunar y litio del propio cohete, una evidencia considerada suficiente para confirmar el choque.

La pieza que impactó contra la Luna corresponde a la segunda etapa de un Falcon 9 que había transportado dos módulos de aterrizaje privados: el Blue Ghost, de Firefly Aerospace, que logró alunizar con éxito, y el Resilience, de la empresa japonesa ispace, cuya misión terminó en un accidente.