La primera ministra Sanae Takaichi confirmó que el sismo dejó además daños generalizados en infraestructura, con edificios derrumbados, incendios y cortes de servicios básicos. Unos 3.600 militares fueron desplegados para apoyar las labores de rescate.

Tras el movimiento telúrico, la JMA emitió una advertencia de tsunami para tramos del litoral, con previsión de olas que podrían llegar a un metro de altura

El sismo alcanzó el nivel máximo de intensidad en la escala japonesa y obligó a desplegar equipos de rescate ante el colapso de viviendas.