Al menos una treintena de personas han muerto por el terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el martes el sudoeste de Japón, según el último balance de víctimas revelado este jueves por la primera ministra del archipiélago, Sanae Takaichi.
“Se ha confirmado que 30 personas fallecieron por el terremoto”, ha dicho la mandataria ante los medios de comunicación, sin precisar si los equipos de rescate continúan buscando a atrapados bajo los escombros de varios edificios.
El principal portavoz del Gobierno, Minoru Kihara, ha afirmado en una rueda de prensa horas antes que “la Policía, los Bomberos y las Fuerzas de Autodefensa (Ejército) continuarán realizando desesperados esfuerzos en las operaciones de rescate” en unas labores que se han convertido “cada vez más” en “una carrera contra el tiempo”.
Asimismo, Kihara ha confirmado que en el centro comercial operado por Aeon Mall (Kashima) que registró una explosión instantes después del seísmo se contabilizaron cinco fallecimientos, al igual que en la fábrica papelera Nippon Paper Industries (Yatsushiro), donde el terremoto derribó una gran chimenea.
En las operaciones de rescate en el centro comercial de Kashima hay 370 efectivos de Bomberos, 190 de la Policía y 170 del Ejército, mientras que en la fábrica de Yatsushiro cuentan con 280 bomberos, 70 policías y 30 militares.










