La policía, los bomberos y el ejército continúan realizando “desesperados esfuerzos en las operaciones de rescate”

Las autoridades de la prefectura japonesa de Kumamoto han elevado este jueves a 34 las víctimas mortales a raíz del terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el sudoeste de Japón el martes, mientras continúan las labores de rescate de posibles supervivientes atrapados bajo los escombros de varios edificios colapsados.

El principal portavoz del Gobierno, Minoru Kihara, afirmó en una rueda de prensa horas antes que “la policía, los bomberos y las Fuerzas de Autodefensa (el ejército) continuarán realizando desesperados esfuerzos en las operaciones de rescate” en unas labores que se han convertido “cada vez más” en “una carrera contra el tiempo”.

El centro de respuesta ante desastres de la prefectura ha precisado que en este último balance se incluyen siete fallecidos en el centro comercial Aeon Mall de la localidad de Kashima, que registró una explosión después del seísmo, así como otros ocho por el derrumbe de una chimenea de la fábrica de Nippon Paper Industries en Yatsushiro.

En las operaciones de rescate en el centro comercial de Kashima hay 370 efectivos de bomberos, 190 de la policía y 170 del ejército, mientras que en la fábrica de Yatsushiro cuentan con 280 bomberos, 70 policías y 30 militares.