El balance de víctimas mortales por el terremoto de magnitud 7,1 - el nivel máximo en la escala japonesa- que sacudió el martes el sur de Japón ha ascendido a trece, según ha confirmado este miércoles la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, mientras continúa la búsqueda de supervivientes. Es la primera vez que se registra esta intensidad desde que un terremoto golpeó la península de Noto en 2024 que dejó unos cuatrocientos muertos.
“Aún hay personas a la espera de ser rescatadas, por lo que nos enfrentamos a una verdadera carrera contra el tiempo”, declaró la jefa del Gobierno japonés a los medios, desde su oficina en Tokio. Takaichi ha señalado que “todos los recursos disponibles” están desplegados para tratar de rescatar a supervivientes.
La primera ministra ha informado de que además de las víctimas humanas se registraron colapsos de edificios, incendios y daños en la red vial. Además, se produjeron cortes en el suministro de electricidad y agua.
La tragedia comenzó el pasado martes cuando el terremoto golpeó la prefectura de Kumamoto, en el sur de Japón. En un primer balance, el epicentro del suceso se encontraba en un centro comercial derrumbado en el que al menos una persona falleció, unas 80 resultaron heridas y se temía que hasta otras 30 se encontraran atrapadas.










