Tras meses de roces públicos, los mandatarios se reunieron a solas en el Salón Oval. El premier israelí calificó la charla de "excelente", mientras que el republicano minimizó las alarmas bélicas y marcó su propio ritmo para el futuro de Gaza.

La relación entre ambos líderes ha fluctuado desde la cordialidad hasta los ataques verbales.

El primer ministro de Israel, descontento con el alto el fuego con Teherán, necesita el apoyo del presidente republicano de cara a las elecciones de octubre