Acorralado por unas encuestas que le alejan de la reelección, el primer ministro de Israel, Beniamin Netanyahu, se ha reunido esta mañana a puerta cerrada con Donald Trump por primera vez desde que comenzó el 28 de febrero su agresión conjunta contra Irán. Cinco meses después, la relación entre ambos mandatarios no pasa su mejor momento, después de que la guerra, impulsada desde Tel Aviv con el objetivo de tumbar el régimen islámico en Teherán, no haya dado resultados estratégicos tangibles a Estados Unidos ni Israel.Antes de su encuentro, Trump ha dejado entrever su tensión con Netanyahu, a quien ya reprendió públicamente el mes pasado, cuando lo culpó de que “todo el mundo odie a Israel” por su empeño belicista. En una entrevista con Fox and Friends, su programa favorito, el líder estadounidense ha respondido a las informaciones que señalaban que el israelí pretendía ponerle al día sobre un supuesto plan iraní para avanzar en su programa nuclear en una instalación en Pickaxe Mountain.Lee también“Sé exactamente lo que está pasando en Pickaxe”, ha dicho Trump sobre un lugar con el que ha amenazado repetidamente con bombardear. Sea lo que sea que Irán está haciendo, “no es un gran problema”, ha añadido, y “Bibi me lo dice porque quiere que yo siga involucrado”. “¿Por qué tienes que anunciarlo al mundo?”, ha sentenciado Trump en un tono frustrado.De momento, no hay comunicados oficiales con detalles sobre la reunión entre ambos mandatarios, más allá de una publicación de la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en la que la ha definido como “productiva”. Quince minutos antes de su encuentro, ha salido del edificio presidencial el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.Ambos han llegado al despacho oval, en una visita con motivo del funeral del senador republicano Lindsey Graham, uno de sus grandes aliados en el Capitolio, con la intención de convencer a Trump de que sigue siendo necesario su apoyo en ambas guerras. Para ello, Netanyahu pretendía presentar al presidente supuesta evidencia de que el régimen de los ayatolás está cerca de lograr la bomba atómica, aunque Teherán siempre ha afirmado que su programa nuclear persigue únicamente fines civiles.Tanto Trump como Netanyahu llegan a los próximos comicios legislativos con una creciente impopularidad en las encuestasLas conversaciones de paz, que se cimentaron en un memorando de entendimiento firmado el mes pasado por Washington y Teherán, se han visto comprometidas por las visiones contradictorias sobre quién debe controlar el estrecho de Ormuz, un cuello de botella por el que antes de la guerra pasaba una quinta parte del petróleo mundial. Pero también por la insistencia de Israel en seguir bombardeando objetivos de Hizbullah, la milicia aliada de Irán, en el frente de Líbano. El acuerdo terminó de saltar por los aires tras trece jornadas consecutivas de bombardeos de EE.UU. en Irán, que se han vuelto a suspender este fin de semana a la luz de nuevas negociaciones con el régimen iraní.Netanyahu ha visitado a Trump con un sentimiento de urgencia, pues enfrenta en octubre unos comicios en los que, según las encuestas, podría perder el apoyo parlamentario necesario para su reelección. El primer ministro se envolvió de orgullo nacional con su agresión en Gaza y la posterior guerra con Irán y Hizbullah en Líbano, pero el patriotismo bélico podría no ser suficiente para convencer al pueblo israelí de la necesidad de un conflicto permanente promovido por un gobierno que ya era impopular antes del 7 de octubre del 2022.Lee tambiénEl líder israelí no solo ha perdido apoyos en su país, también en EE.UU., a juzgar por las encuestas, y eso se ha traducido en una pérdida de confianza en el Capitolio estadounidense. La mitad de los demócratas en la Cámara de Representantes (103) votaron este mes a favor de poner fin a la ayuda militar a Israel, concretamente a un proyecto de ley de financiación del Departamento de Estado que dará al país hebreo 3.300 millones de dólares. La medida fue presentada por el republicano Thomas Massie, uno de los más críticos con Trump entre sus filas, pero el firme apoyo de todos los demás republicanos a Israel imposibilitó que se bloqueara el paquete de ayuda.La enmienda fue rechazada por 314 votos en contra y 104 a favor. Nunca una medida similar había tenido un rechazo tan significativo por parte del Partido Demócrata, cuyos representantes se han mantenido durante décadas al lado de Tel Aviv. Sin embargo, sus acciones en los últimos años, especialmente las masacres en Gaza, el proceso de colonización en Cisjordania y la guerra conjunta con EE.UU. en Irán y Líbano, han ido alejando a sus bases del aliado histórico.
Un Netanyahu en apuros trata de convencer a Trump para que mantenga su ofensiva en Irán
El líder estadounidense acusa al primer ministro israelí de presionar para que “siga involucrado” en la guerra con informaciones sobre el programa nuclear iraní











