Según dijo, él ya tenía un vehículo, quiso otro y tras dar el abono nadie le responde.

Mientras un sector asegura que se trata de incumplimientos comerciales por cambio de concesión, clientes hablan de estafa y concierto para delinquir.

Crece número de clientes que giraron jugosas sumas por carros de hasta 2.000 millones de pesos.