La nueva jornada laboral fija un máximo de 42 horas a la semana, sin afectar el salario ni los derechos de los trabajadores.

Las nuevas medidas modifican el cálculo de algunos pagos y consolidan la reducción gradual de la jornada laboral en el país.

La reducción de la jornada no implicará una disminución del salario, de las prestaciones sociales ni del valor de la hora ordinaria.