Un día después, los rostros somnolientos y asustados de los caraqueños por haber vivido el horror de una noche que nunca olvidarán, amanecieron haciendo colas.Las estaciones de nafta y supermercados se llenaron de gente para abastecerse por temor a que les falte el combustible y la comida para sobrevivir la tragedia que los dejó literalmente en la calle.

Entre edificios derrumbados, familias desesperadas y vecinos que pasaron la noche en la calle, los testimonios retratan las horas de terror que siguieron a los dos poderosos…

Los movimientos telúricos, que se sintieron en varios estados venezolanos y hasta en Colombia, dejaron escenas de destrucción.