Equipos de rescate extranjeros y ayuda humanitaria llegaron este viernes a Venezuela, después de que dos devastadores terremotos golpearan zonas de Caracas y sus alrededores. Los residentes removían escombros para tratar de salvar a familiares, amigos y vecinos. Recuperaban cuerpos con sus propios medios. La desesperación por encontrar supervivientes aumentaba y la ayuda oficial era escasa.PublicidadLa devastación que han causado los seísmos puede ser severísima. Las autoridades venezolanas, a las 19.35 de este viernes ya asumían que la cifra de muertos era de 920, la de heridos, de 3.360. Cifras no confirmadas que manejaba una agencia de la ONU, según Efe, disparaban hasta 50.000 la cifra de desaparecidos. El Servicio Geológico de Estados Unidos estimó una alta probabilidad de que se superen las 10.000 muertes, lo que situaría los terremotos entre los más mortíferos de América Latina en el último siglo.Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala Richter tuvieron su epicentro a unos 160 kilómetros al oeste de Caracas y sacudieron a millones de venezolanos que disfrutaban de un día de fiesta. La Guaira, una ciudad costera cerca de Caracas, fue la más afectada, con al menos 100 edificios, incluyendo rascacielos, reducidos a escombros. Quedó echa polvo. Lo que eran edificios hoy son montañas de arena y escombros. Familiares, vecinos y voluntarios se mueven como pueden entre la destrucción, pero necesitan maquinaria especializada para poder cortar varillas de acero o remover bloques."¡Necesitamos máquinas... personas!", gritaba un grupo de vecinos frente a un edificio colapsado en esa región. "Estamos nosotros mismos buscando ayuda, el pueblo buscando cómo levantar esto", señaló otra mujer a la Agencia EFE. Los angustiados vecinos, muchos de los cuales rebuscaban entre las ruinas en busca de supervivientes o, directamente, de los cadáveres de personas cercanas, con las manos o con cualquier herramienta que pudieran encontrar, denunciaron falta de ayuda estatal y de equipo adecuado. La televisión estatal mostró imágenes de la presidenta Delcy Rodríguez prometiendo ayuda. En La Guaira, donde se encuentra el aeropuerto más importante del país, inhabilitado por el sismo, algunos residentes trataban ellos mismos de liberar a sus familiares sepultados. "Está ahí", solloza Alessandro del Giudice, un joven de 23 años que intentaba encontrar a su padre bajo una montaña de escombros, según recoge EFE. Su abuela Amparo, desesperada, intenta retirar las ruinas con sus propias manos en busca de su hijo. "Son muchas rocas y con las manos no se puede", dice después, impotente tras llorar y gritar desconsolada. "Las autoridades no sirven, no sirven, porque aquí deberían estar los militares con toda la maquinaria que tienen ahí", agregó.PublicidadTanto EFE como AFP constataron saqueos en la zona. Cientos de personas saquearon este viernes comercios en el centro de la localidad de Catia La Mar (centro de Venezuela), una de las más golpeadas por los terremotos ocurridos el miércoles en el país. Salieron de los negocios cargando grandes bolsas de comida y bebidas, en un ambiente de crispación, mucha tensión y angustia. Aunque la Policía está desplegada en muchas zonas, la cantidad de gente en las calles los rebasa. EFE presenció el saqueo de al menos tres comercios.Reuters documentó la búsqueda de Yamileth Jiménez, que no lograba sacar a su hijo de 19 años de los escombros de bloque de departamentos de siete plantas en La Guaira. "Está bajo las placas y no hay maquinaria para sacarlo", dijo. Los venezolanos se inventaron todo tipo de soluciones y entre ellos se brindaban ayuda improvisada con, por ejemplo, caravanas de motocicletas cargadas de alimentos suministros que llegaron a La Guaira el jueves por la noche desde Caracas. PublicidadEn la misma capital, en la madrugada del viernes, operarios alumbrados por un foco golpeaban con mazos los escombros de un edificio derrumbado. "Silencio absoluto", gritó de repente uno de ellos para poder escuchar a posibles personas atrapadas. "Una linterna, una linterna", dijo otro.Ayuda mundialLos equipos de rescate extranjeros, incluidos los de algunos de países que se han opuesto a Venezuela durante décadas de aislamiento internacional, represión política y deterioro económico, comenzaron a llegar el jueves por la noche. Un pequeño contingente de República Dominicana fue el primero en llegar a La Guaira. Según la ONU, son una treintena los países que han enviado ayuda, entre ellos España. Estados Unidos anunció la movilización de 150 millones de dólares en ayuda. También el ejército estadounidense ha informado de que ha enviado dos buques y utilizará helicópteros y aviones para las labores de búsqueda y rescate.En España Comunidades autónomas, ayuntamientos, organizaciones religiosas, vecinales y ONG se han puesto manos a la obra para ayudar a Venezuela. La tragedia no solo ha conmocionado a los casi 380.000 venezolanos que aproximadamente hay censados en España, pues se trata de una emergencia de gran magnitud en un país unido a los españoles por históricos lazos culturales y personales.La ayuda está siendo coordinada por el Gobierno, que recaba las aportaciones de las otras administraciones, mientras numerosas organizaciones han puesto en marcha campañas solidarias para captar recursos y también recogida de material sanitario y alimentos infantiles no perecederos. Las autoridades han insistido en que el abastecimiento se está coordinando desde los países vecinos de Venezuela para hacer más rápida y eficaz su distribución y que las donaciones deben hacerse por canales seguros.Un país castigadoEl terremoto azotó a un país debilitado, en pleno intento de normalización bajo la tutela de Donald Trump. La catástrofe podría tener consecuencias políticas para Rodríguez, quien ha tratado de presentarse como una agente del cambio político a pesar de haber sido vicepresidenta del derrocado Nicolás Maduro. Rodríguez anunció el viernes por la mañana que el estado de La Guaira se "militarizará" para facilitar las labores de rescate y que allí se habían distribuido 2.600 toneladas de alimentos.Casi siete millones de personas podrían verse afectadas, según el organismo de migraciones de la ONU, que estaba proporcionando refugio de emergencia y otros suministros de ayuda."Mi edificio está inhabilitado y ahora no tengo nada. Somos mi hijo y yo, y no tengo familia en el país", dijo a Reuters Suhayl Sarquiz, de 50 años, que perdió su trabajo hace unos meses."Perdimos todo", dijo Pedro Pérez, de 64 años, propietario de un taller de tapicería, quien dijo haber perdido tanto su casa como su negocio y estaba durmiendo en la calle con su mujer y sus hijos. "Esperamos que la ayuda llegue rápido".En cuanto al sector petrolero de Venezuela, miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, las empresas energéticas extranjeras dijeron que sus operaciones no habían sufrido interrupciones importantes y que la infraestructura parecía haberse salvado en gran medida. Diversos cortes eléctricos ralentizaron el complejo petroquímico Morón y los esfuerzos en Puerto Cabello para que funcionasen a pleno rendimiento. La Bolsa de Caracas permaneció cerrada, convertida en un centro de recogida de ayuda.Hasta el momento, el terremoto más mortífero de la historia moderna de Venezuela, según Reuters, había tenido lugar en 1967, con un saldo de 240 fallecidos.
Entre ruinas y desesperación: los venezolanos claman por ayuda tras los dos terremotos que ya han causado más de 900 muertos
La ONU teme decenas de miles de desaparecidos. "¡Necesitamos máquinas... personas!", clamaban en La Guaria.











