Un sobreviviente el viernes; alrededor de 1400 edificios habían resultado dañados, incluidos 13 hospitales y 25 centros comerciales (Fabiola Ferrero para The New York Times)El viernes, en el devastado norte de Venezuela, los sobrevivientes de los terremotos escarbaban entre montañas de ladrillos y hormigón con sus propias manos, pidiéndose silencio unos a otros para escuchar posibles señales de vida y rezando por llegar hasta las personas que seguían atrapadas bajo los escombros.En un pequeño hospital de La Guaira, el estado más afectado, Juan David Arsia, de 17 años, contó que había pasado 21 horas bajo los escombros. “Estaba allí con mi mamá y podía oírla gritar”, dijo. “Le gritaba: ‘No te rindas, mamá, ten fe, no te rindas!’”.PUBLICIDADBajo los escombros, con una pierna fracturada, Arsia podía oír gritar a otras personas atrapadas, dijo, hasta que los sonidos cesaron a mitad de la noche. Horas más tarde, oyó a gente moviéndose por encima de los escombros y empezó a gritar pidiendo ayuda, lo que llevó a sus vecinos a sacarlos a él y a su madre de ahí.Los equipos de rescate de al menos 10 países acudieron a toda prisa a ayudar a Venezuela en las labores de búsqueda y rescate tras los devastadores terremotos consecutivos del miércoles, pero enfrentaron grandes obstáculos incluso para llegar a la zona del desastre. Los sismos, de magnitud 7,2 y 7,5, dañaron el aeropuerto internacional, abrieron grietas en las carreteras y desbordaron los ya mermados servicios de emergencia de Venezuela.PUBLICIDADLa infraestructura del país ya estaba debilitada por la corrupción y una depresión económica que dura ya una década. Con poca maquinaria pesada para retirar los escombros y escasos suministros médicos para atender a los heridos, muchos sobrevivientes se vieron abandonados a su suerte.Muchos ni siquiera tenían un lugar seguro donde descansar, mientras cientos de réplicas sacudían el norte, lo que hacía temblar los restos de apartamentos, tiendas y oficinas. Ante la disyuntiva de entrar en edificios inestables o dormir en plazas públicas o junto a una autopista, muchos vecinos optaron por quedarse a la intemperie.PUBLICIDADArsenia Beatriz Mayora, de 70 años, y diez miembros de su familia, se unieron a decenas de familias más en busca de refugio en un campo de béisbol de La Guaira, donde prácticamente no se veían señales de la ayuda del gobierno cuando una fotógrafa de The New York Times lo visitó el jueves por la tarde. La mayoría de los suministros que había allí habían sido llevados por ciudadanos en bicicletas y camiones. Mayora explicó que quedarse en su casa habría sido imposible, pues quedó completamente destruida; solamente quedó la fachada.Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, dijo el viernes que el número de muertos ya ascendía a 920, con más de 3360 heridos. Se cree que al menos 172 personas siguen atrapadas entre los escombros, añadió, y miles perdieron sus hogares.PUBLICIDADRodríguez, hermano de la presidenta Delcy Rodríguez, añadió que más de 1400 edificios habían sufrido daños, entre ellos 13 hospitales y 25 centros comerciales.En una publicación en redes sociales el viernes, Rodríguez dijo que había hablado por teléfono con el presidente Donald Trump y con el secretario de Estado Marco Rubio, quienes habían “ratificado” el apoyo de Estados Unidos. Rodríguez fue nombrada para el cargo en enero, luego de que las fuerzas estadounidenses detuvieran a Nicolás Maduro, quien gobernó el país durante muchos años, para que enfrentara cargos en Estados Unidos. Desde entonces, Trump la ha reconocido como líder de Venezuela.PUBLICIDADRodríguez ha anunciado que había decidido “militarizar” La Guaira, al norte de la capital, Caracas. No especificó qué implicaría eso ni si los soldados patrullarían las calles o impondrán un toque de queda. Dijo que los soldados estaban en La Guaira para ayudar y que los trabajadores habían despejado muchas carreteras de la zona.Después de un terremoto, las primeras 24 a 48 horas son cruciales para encontrar sobrevivientes, aunque es posible que la gente sobreviva más tiempo, dijo Jarone Lee, profesor titular de la Facultad de Medicina de Harvard. Otros expertos señalaron que existe un margen “dorado” de 72 horas durante el cual se pueden salvar la mayor cantidad de vidas.PUBLICIDADHasta ahora, han llegado equipos de rescate de Colombia, Ecuador, República Dominicana, El Salvador, México, España, Suiza y otros países, dijo Pedro Infante, primer vicepresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela.El gobierno de Trump dijo que también estaba movilizando ayuda para un país sobre el que ahora ejerce un control significativo, y un funcionario venezolano afirmó que ya había más de 300 rescatistas estadounidenses en el país.PUBLICIDADHace menos de seis meses, las fuerzas estadounidenses irrumpieron en Caracas, capturaron al líder autocrático de Venezuela, Nicolás Maduro, y lo llevaron a Nueva York para que enfrentara cargos de narcotráfico. Desde entonces, el gobierno de Trump ha respaldado al gobierno interino dirigido por Rodríguez y ha allanado el camino para que las empresas energéticas estadounidenses extraigan petróleo venezolano.El jueves, el general de división Kevin Jarrard, del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, aterrizó en Caracas para coordinar los esfuerzos de ayuda del ejército estadounidense, informó el Comando Sur de Estados Unidos. El ejército señaló que estaba desplegando recursos significativos, como aviones de transporte, buques de la Marina y helicópteros, para ayudar a los equipos de búsqueda y rescate y distribuir la ayuda.PUBLICIDADEl Departamento de Estado de Estados Unidos señaló que destinaría 150 millones de dólares a organizaciones humanitarias en Venezuela, y el Departamento del Tesoro anunció que había suspendido temporalmente las sanciones contra Venezuela para ayudar a su gobierno a realizar transacciones financieras relacionadas con la ayuda tras el terremoto.En medio de las críticas de los venezolanos, que lo acusaban de no hacer lo suficiente para ayudar, el gobierno venezolano dijo que había enviado más de 100 máquinas pesadas para retirar los escombros. Carlos Alvarado, ministro de Salud de Venezuela, dijo que el gobierno también había movilizado a más de 5000 profesionales de la salud.Sin embargo, la magnitud del sufrimiento y devastación en el país era abrumadora.El viernes por la mañana, las familias que buscaban a sus seres queridos abarrotaron una morgue estatal de Caracas, llamada Bello Monte. El ambiente era de conmoción. Algunas personas lloraban, pero la mayoría estaba callada, con la mirada perdida y los rostros pálidos. De vez en cuando, fuertes sollozos rompían el silencio, cuando alguien confirmaba una muerte.Stuart Pinto, de 49 años, esperaba para recibir el cuerpo de su hijo, Deyker Pinto, de 34. El cuerpo mutilado de su hijo había sido trasladado primero al Hospital Vargas --donde Pinto pudo identificarlo-- y luego a Bello Monte. Pinto dijo que había llorado el día anterior, pero que ya no tenía más lágrimas. Solo quería darle sepultura a su hijo en el cementerio para poder hacer su duelo, dijo.Como había pocas ambulancias disponibles, el viernes algunos habitantes de Caracas estaban llevando en sus coches a los sobrevivientes del terremoto al hospital. Cuando uno de los coches frenó en seco, los pasajeros salieron en tropel y empezaron a pedir ayuda. Un joven salió con cara de angustia y gritó de dolor. De otro vehículo salió una mujer que parecía desorientada. Ella fue acompañada al interior por unos hombres con cascos rojos.Afuera del hospital había dos listas pegadas con cinta adhesiva en una pared. Una tenía los nombres de los heridos con tinta negra. La otra, en rojo, registraba a los fallecidos.© The New York Times 2026.