La nueva condición de mantener separadas ambas entidades durante tres años complica la obtención de sinergias y alimenta las dudas sobre la operación a ojos del mercado

El BBVA debe decidir si mantiene la oferta pese a los nuevos requisitos, que se aplicarán entre tres y cinco años

El Gobierno se escuda en el interés general y niega que esté bloqueando intencionadamente la operación